Era el capo más buscado y uno de los más poderosos. El día que fue abatido grupos armados causaron incendios y bloqueos en distintas zonas del país.
El gobierno mexicano dijo que había abatido el domingo al capo más buscado del país, lo que desencadenó una oleada de incendios y violencia en todo México, mientras elementos de los cárteles trataban de vengarse en una inquietante demostración de fuerza.
Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, fue durante mucho tiempo el líder de uno de los cárteles más poderosos de México, el Cártel Jalisco Nueva Generación, y era ampliamente considerado como una de las figuras criminales más violentas del país. Presidía una empresa delictiva que se ha expandido rápidamente en la última década, produciendo y vendiendo drogas, extorsionando a empresas locales y aterrorizando a comunidades de todo el país.
La muerte de Oseguera sumió a México en un momento de gran tensión que podría desencadenar un repunte de la violencia. Capturas anteriores de líderes delictivos han desencadenado guerras entre el gobierno y los cárteles, así como entre facciones enfrentadas que pugnan por el poder en el grupo criminal descabezado.
Esos temores aumentaban el domingo a causa de un rápido estallido de violencia en México. En estados de todo el país, grupos armados bloquearon carreteras e incendiaron supermercados, bancos y vehículos, en uno de los estallidos de agitación más generalizados de la historia mexicana reciente.
Las fuerzas de seguridad mexicanas capturaron el domingo a Oseguera en Tapalpa, ciudad de unos 20.000 habitantes situada en el estado costero occidental de Jalisco, donde se fundó y tiene su base el cártel, dijo el gobierno en un comunicado. Oseguera resultó herido en el operativo y murió mientras era trasladado a Ciudad de México para recibir atención médica, según el gobierno. Al menos otros nueve miembros del cártel murieron.
El operativo contra Oseguera es una importante victoria en la nueva ofensiva de México contra los cárteles de la droga y podría ayudar a reducir la presión del presidente Donald Trump, quien ha estado amenazando con llevar a cabo ataques en México. El gobierno mexicano dijo que Estados Unidos había aportado información de inteligencia que contribuyó a la operación contra Oseguera. Funcionarios estadounidenses dijeron que se trató de una acción mexicana y que no hubo soldados estadounidenses implicados en ella.
Ese fue solo el comienzo para las fuerzas de seguridad mexicanas el domingo. Se desplegaron por todo el país para hacer frente a la reacción por el asesinato de Oseguera.
En al menos 13 estados, aparentes integrantes de los cárteles trataron de causar estragos provocando incendios y bloqueando carreteras con vehículos en llamas. Los cárteles a menudo han arremetido de este modo tras la captura de sus principales jefes, en un intento de demostrar su poder y disuadir a las autoridades de volver a enfrentarse a ellos.
Solo en el estado de Jalisco, las autoridades dijeron que se habían incendiado o dañado 20 sucursales del Banco del Bienestar, controlado por el gobierno federal, mientras que grupos incendiaron coches para bloquear más de 20 carreteras. Las autoridades jaliscienses dijeron que habían suspendido el transporte público en algunas zonas y advirtieron a los hoteles que instruyeran a sus huéspedes para que se quedaran en el interior, incluso en Puerto Vallarta, ciudad costera popular entre los turistas estadounidenses y mexicanos.
Gran parte de la violencia se produjo en Guadalajara, la capital de Jalisco, un centro urbano de 1,4 millones de habitantes que es una de las sedes de la Copa del Mundo de este año. El domingo cundió el pánico en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, y se publicaron videos en las redes sociales en los que se veía al personal aeroportuario y a viajeros huyendo del edificio. Pero el aeropuerto y el gobierno federal mexicano dijeron que funcionaba con normalidad y que no había riesgo para los pasajeros.
Se cancelaron conciertos y partidos de fútbol. Se desviaron vuelos. Y al menos un puerto interrumpió sus operaciones. Los disturbios también habían afectado ya a la semana que empieza, ya que algunos estados cancelaron las clases el lunes, mientras que las líneas aéreas y los operadores de autobuses suspendieron algunas rutas esta semana.
El gobierno estadounidense advirtió a sus ciudadanos que “se refugiaran en donde se encuentren hasta nuevo aviso” en partes de cinco estados: Jalisco, Tamaulipas, Michoacán, Guerrero y Nuevo León. Varias compañías aéreas emitieron alertas de viaje o interrumpieron sus vuelos.
La presidenta Claudia Sheinbaum instó a los mexicanos a mantener la calma. “Existe absoluta coordinación con gobiernos de todos los estados”, publicó en internet. “Debemos mantenernos informados y en calma”. Añadió: “En la mayor parte del territorio nacional se desarrollan actividades con plena normalidad”.
Paulina, de 32 años, residente en Guadalajara, quien pidió ser identificada solo por su nombre de pila porque temía por su seguridad, dijo que viajaba con su marido y su hijo de 3 años en una excursión planeada para el domingo cuando quedaron atrapados en uno de los controles de carretera del cártel. Cuando intentaban escapar y volver a casa, vieron a una familia herida a la orilla de la carretera, dijo.
“Le pido a las personas que no salgan”, dijo Paulina. “Después de lo que vi, siento que no tienen ni tendrán consideración de nadie. No le deseo a nadie ver lo que vi”.
La tarde del domingo, Guadalajara se había quedado inquietantemente tranquila. Las calles estaban prácticamente desiertas y la mayoría de los comercios, incluidas las gasolineras, habían cerrado mientras los habitantes permanecían en sus casas.
En Puerto Vallarta se produjeron actos de violencia similares.
Dalia, de 32 años, residente local que también pidió que no se revelara su apellido, dijo que había salido a desayunar cuando presenció cómo un grupo de hombres armados obligaban a un conductor a bajar de un autobús urbano para luego prender fuego al vehículo.
“Los coches atrás comenzaron a irse en reversa y de repente vi que eran como 20 personas —todas vestidas de negro, encapuchadas— que comienzan a rociar gasolina e incendiarla”, dijo. “Todo mundo comenzamos a correr por la avenida de regreso a casa, pero mientras seguían pasando motos con gente encapuchada”.
Los disturbios afectaron también a otros centros turísticos, como Cancún y Playa del Carmen, en la península mexicana de Yucatán, donde grupos prendieron fuego a supermercados, según videos publicados en internet y verificados por The New York Times.
Vanda Felbab-Brown, experta en grupos armados no estatales del centro de investigación Brookings Institution, dijo que la importancia del asesinato de Oseguera competía con la de la captura del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, conocido como “El Chapo”, en 2016, o la de su ex ocio Ismael Zambada García, conocido como “El Mayo”, en 2024.
Dijo que los primeros estallidos de violencia también se hacían eco de las repercusiones ocurridas cuando las fuerzas mexicanas capturaron a Ovidio Guzmán López, hijo de “El Chapo” en Sinaloa en 2019. En cuestión de horas, pistoleros fuertemente armados paralizaron Culiacán, desatando tiroteos a plena luz del día y obligando al gobierno a liberarlo.
La posibilidad de que la agitación se extienda aún más, dijo, dependerá de si los líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación han establecido una línea clara de sucesión capaz de mantener unida a la organización o si la muerte de Oseguera desencadena la fragmentación y una nueva oleada de derramamiento de sangre.
El cártel creció hasta convertirse en una de las organizaciones de tráfico dominantes de México bajo el mando de Oseguera, luchando contra rivales en varios estados mientras movía drogas sintéticas, como cocaína, metanfetamina y, en los últimos años, fentanilo hacia Estados Unidos.
Es probable que su muerte mejore las relaciones del gobierno mexicano con Washington. Trump ha estado presionando a México para que combata a los cárteles con mayor contundencia y ha amenazado con ataques militares contra los grupos si no está satisfecho con los resultados.
Sheinbaum ha rechazado firme y repetidamente esa propuesta, afirmando que cualquier ataque estadounidense violaría la soberanía de México. Al mismo tiempo, su gobierno ha ampliado su cooperación con las agencias de seguridad estadounidenses, incluso en materia de inteligencia.
Christopher Landau, subsecretario de Estado estadounidense y exembajador de Estados Unidos en México, felicitó a las fuerzas de seguridad mexicanas por matar a Oseguera. “Es un gran acontecimiento para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo”, publicó en internet. “Los buenos somos más que los malos”.
Como parte del operativo, las fuerzas mexicanas capturaron a otros dos miembros del cártel, así como diversas armas y vehículos blindados, entre ellos lo que las autoridades describieron como “lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados”.
Tres miembros de las fuerzas de seguridad mexicanas resultaron heridos en el operativo, dijo el gobierno.
El Departamento de Estado estadounidense había ofrecido hasta 15 millones de dólares por información que condujera a la detención o condena de Oseguera, lo que refleja su condición como uno de los objetivos más buscados por Washington, que había sido imputado en múltiples ocasiones en Estados Unidos por cargos federales de narcotráfico.
Durante años, no obstante, había logrado eludir su captura, consolidando su reputación como uno de los líderes de los cárteles más escurridizos del mundo.
Fuente: The New York Times en Español
‘El Mencho’, líder del CJNG, fue abatido, dice el gobierno de México – The New York Times
